No le voy a seguir mucho el juego que este me tumba. Se sabe fino y sofisticado.
Mi chubasquero de Fjällräven ha superado su primer paseo bajo la lluvia con nota. Mas le vale porque le esperan importantes desafíos.
El logo es bastante ochentero además de precioso. Me recuerda al grupo de los scouts en el que participaba de chaval.
Del planeta viajero: “El origen y sentido de los caballitos de Dalarna hay que buscarlo en las costumbres de los leñadores de los bosques suecos, el caballo era el amigo y el compañero de trabajo. Tras una dura jornada, utilizaban los restos de madera para hacer juguetes para sus hijos. Estas tallas cobraron gran popularidad y fueron perfeccionándose.”
La fuente de cristal es de Kosta Boda, típica de aquellos lares también.